Villalcázar de Sirga
Palencia, España

Villalcázar de Sirga

Su nombre es toda una declaración de su identidad: villa, por su condición de población; alcázaren referencia a una fortaleza, y sirga, en alusión al Camino de Santiago. 

infoSobre el municipio

Durante la Edad Media, esta villa estuvo en manos de una de las órdenes militares más fascinantes de la historia: los templarios. Villalcázar fue la mayor encomienda de la orden al norte del río Duero lo que bien se refleja en la grandiosidad de la iglesia de Santa María la Blanca. 

El patrimonio de Villalcázar refleja su rica historia.  La ermita de Nuestra Señora del Río, construida en 1713, se asienta sobre restos romanos y conserva elementos románicos reutilizados. 

La iglesia más antigua es la de San Pedro, del siglo XI, que perteneció al monasterio de San Zoilo de CarriónSin embargo, la agrupación en 1560 de todas las parroquias de la villa en Santa María provocó su abandono. 

Otro elemento de interés es el palacio de los condes de Villasirga, actual ayuntamiento, con cabezas góticas incrustadas en su fachada. 

La villa tuvo tres hospitales para peregrinos. Aún quedan restos del Hospital Real de las Tiendas, vinculado a la Orden de Santiago, que había sustituido a los templarios en la protección de los peregrinos. 

add_location_altPuntos de interés

Iglesia de Santa María La Blanca

Iglesia de Santa María La Blanca

 Su construcción comenzó a finales del siglo XII por iniciativa de los caballeros templarios, una poderosa orden militar y religiosa encargada de proteger a los peregrinos. Este templo es un excelente ejemplo de la arquitectura del final del románico que anticipa las nuevas formas góticas llegadas de Francia. 

El proyecto inicial era tan ambicioso que nunca llegó a completarse del todo. Originalmente, la iglesia contaba con una puerta monumental en su lado occidental, la llamada puerta del Ángel, pero desapareció a consecuencia del devastador terremoto de Lisboa de 1755. Hoy en día, el acceso principal se realiza por la imponente fachada sur, protegida bajo un grandioso pórtico tan alto como la nave central. 

Allí nos esperan dos portadas ricamente decoradas con esculturas góticas. Ángeles, santos, clérigos y músicos desfilan en piedra, dando la bienvenida a quienes cruzan el umbral. Encima de la puerta, dos frisos narran escenas de la Epifanía y la Anunciación, junto con representaciones del Apocalipsis y el regreso de Cristo en Majestad. La influencia de las iglesias románicas de Carrión de los Condes es innegable en estos relieves. 

Una vez en el interior, nos sorprende un grandioso espacio de tres naves separadas por pilares cruciformes. Estos pilares sostienen arcos apuntados y elegantes bóvedas de crucería, típicas del estilo gótico. La sensación de verticalidad y solidez es impresionante, reflejando la monumentalidad de la arquitectura templaria. 

En la Edad Media, esta iglesia alcanzó una gran fama. Tanto es así que el propio rey de Castilla, Alfonso X el Sabio, visitó el templo para hacer penitencia ante la imagen de la Virgen Blanca. Su devoción fue tan profunda que llegó a dedicarle algunas de sus célebres Cantigas de Santa María, compuestas a finales del siglo XIII. 

Una de ellas, la número 278, cuenta la sanación milagrosa de una peregrina francesa y otro caminante, ambos ciegos: Sobre esto voy a contaros un hermoso milagro que mostró en Villasirga la madre de Emmanuel, donde a menudo hace otros muchos más dulces que la miel…

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